Aplicarse el cuento: Donde las dan…
“No me parece mal que se hagan campañas impactantes si con ello conseguimos reducir los muertos en carretera, pero a veces tengo la senasacion de luchar contra Goliat.”
AUNQUE NO SIEMPRE SE JUSTIFIQUEN LOS MEDIOS…a veces vale la pena aplicar revulsivos excepcionales para evitar males mayores. Y diciendo esto me acuerdo de aquella famosa campaña de la DGT puesta en marcha hace ya unos cuantos años en la que se veían varios accidentes de automóviles y motocicletas, y en los que siempre había alguien que salía mal parado. Recuerdo especialmente las imágenes de una criatura sin cinturón de seguridad que salía disparada por el cristal delantero del coche accidentado. Qué duro era eso. Recuerdo también a algunas mentes preclaras criticando duramente la crudeza de esas imágenes -las mismas mentes posiblemente que tapan los ojos a sus hijos cuando en una peli dos hombres se dan un cálido beso, pero a las que no les importa que su tierna prole flipe en colores viendo desmembramientos humanos en una película de guerra-, argumentando la poca sensibilidad para las personas que habían sufrido en sus carnes una situación parecida. Y no lo niego: lo más seguro es que más de uno debía cambiar de canal, ante el riesgo de volver a recordar lo que, para siempre, es imposible de olvidar.
PERO QUÉ LE VAMOS HACER
La vida sigue para todos y es necesario pasar página. O al menos eso es lo que se intenta. Pero no nos pongamos trágicos, que tampoco era mi intención. Esta ref lexión previa venía a cuento de un juego online que ha puesto en marcha Undanet, una web con el sugerente nombre de mepartocontigo. com, la cual ha desarrollado la iniciativa en colaboración con la Plataforma Motera para la Seguridad Vial, y en la que podemos jugar al juego Guardarrail Motorcycle Killers, en el que, después de elegir a un político (ZP, Rajoy, Pere Navarro o Rubalcaba) y su respectivo casco, tienes la oportunidad de dirigirlo por una carretera con obstáculos -conos, aceite,etc. Nada que no nos encontremos los moteros habitualmente- que debe sortear. Eso sí, cuando el jugador tropieza con uno de estos peligros, acaba empotrado contra un guardarraíl y desmembrado en cabeza, tronco y extremidades inferiores. Y es verdad. El juego peca un poco de cafre, pero es real. Aunque no nos engañemos, en lo que hace a obstáculos se queda a mitad de camino: faltan pedruscos, agujeros, señalización inexistente o pintura deslizante. Que sí, que sí: así podemos quedarnos los que un día cualquiera nos encontramos un tubo de escape en medio de la carretera (lo sé por experiencia propia) y, sin tiempo a reaccionar, acabamos en los tentáculos de esa guillotina.
Y A CUENTO DE ESO…
viene el título de esta sección: Donde las dan, las toman. Si la DGT nos inundó con imágenes ligeramente gore hace unos años, no creo que pase nada por que los políticos de turno se vean inmersos, aunque sea solo virtualmente (¡y larga vida tengan, por Dios!), en medio de una tragedia. La misma tragedia que cada fin de semana nos pone a alguno de nosotros en la mesa de operaciones o, en el peor de los casos, en el frío mármol de la morgue. Y que conste que no me parece nada mal que se hagan campañas especialmente duras por impactantes, si con ello conseguimos -claro está- que haya menos muertos en la carretera, aunque a veces tengamos la sensación de ser David contra Goliat. Cada granito de arena cuenta. Y los de Undanet y la Plataforma están a punto de llenar una playa. A ver si se aplican el cuento los políticos (enteritos, por favor) y nos hacen la vida -y la carretera- más fácil. Que para ellos no sea sólo un juego. Abrazos y V’sssssssssssssssssss….

