Crisis energética
Categories: Opinión
Written By: Juan Manuel Reyes
Los que seguís Motoviva desde sus comienzos, sabéis que hará un par de años traté el tema de la, por aquel entonces, desconocida crisis energética. Recuerdo que en los meses en que dediqué mis colaboraciones a la crisis el petróleo el barril rond- aba los 40-50 euros, lo que ya resultaba escandaloso, quien los pillara de nuevo, ¿verdad?
Los que sabían del problema de los límites de producción de petróleo, la teoría de Hubbert y, en defi nitiva, el conocido como “Peak Oil”, pronosticaban que nos estábamos dirigiendo hacia una nueva situación socio-económica mundial desconocida hasta la fecha, y lo basaban en que la capacidad de producción de petróleo a nivel mundial se acercaba a pasos agigantados hacia su nivel máximo posible. Es decir, que desde el punto de vista geológico ya no se va a producir más petróleo, sencillamente porque no es posible, porque las reservas son las que son y por mucha tecnología que invirtamos en el asunto, no se podrá incrementar la producción por encima de lo que ya se hace o muy poco más. Y lo peor no es que no se pueda producir más, lo peor es que la llegada de este pico de producción supone irremediablemente un aviso de que se acerca el declive de producción, no lo digo yo, lo dijo Hubbert en los años 60 respecto de las reservas de Estados Unidos y su teoría se cumplió en los primeros años 70, lo que provocó la primera crisis de petróleo. Posteriormente fue ASPO, una asociación británica constituida por científicos y ex-altos cargos de las grandes petroleras mundiales, la que empezó a advertir que lo que pasó en Estados Unidos en los 70, pasaría a nivel mundial a fi nales de la primera década del siglo XXI, o principios de la segunda como muy tarde. El problema es que si no se puede producir más, pero cada vez hay más gente (China e India) que quieren consumir más, según la ley de la oferta y la demanda, el precio se va a disparar, como ya lo está haciendo. Cuando el gasoil estaba a 0,73 euros/litro, se pronosticaba que para el 2010 lo tendríamos a 3 euros, hoy en el 2008 está ya a 1,33 euros/litro y tenemos a medio país en huelga. Al ritmo que sube la cosa, posiblemente lleguemos a los 3 euros/litro antes de lo esperado ¿Quién podrá aguantar una situación así?
Si la humanidad “tan solo” tuviera que lidiar con la crisis energética…, el problema es que esta crisis está coincidiendo con una crisis fi nanciera desconocida hasta la fecha; una crisis inmobiliaria cuyos precedentes los tenemos en Japón, país que tardó en salir de ella 15 años y aun está convaleciente (y eso que es la segunda potencia económica mundial); con una crisis climática que nos está llevando a pasos agigantados hacia una situación desconocida hasta la fecha; y por último la crisis alimen- taria, el planeta está empezando a decir basta, está empezando a advertir que no podemos alimentar a tanta gente, y menos si pretendemos dedicar terrenos de cultivo a alimentar coches (llenar una sola vez el depósito de un solo coche con biocombustible, cuesta unos 300 kg de trigo, el alimento de una persona del tercer mundo para todo un año). Salvo, claro está, si estamos dispuestos a destruir la totalidad de las selvas y bosques del planeta y dedicarlos por completo a cultivos, en ese caso quizá quepamos unos pocos más. El gran problema, como digo, es la coincidencia en el tiempo de varias crisis a cual más importante, que nos pueden llevar, y esta vez sí y de verdad, a la madre de todas las crisis. ¿Qué nos espera? Los más agoreros anuncian desde hace tiempo que vamos directos a una situación apocalíptica, tipo Mad Max, en la que se destruirá la civilización humana, quedando cuatro pelagatos en plan tribu. Los más optimistas dicen que las vamos a pasar canutas. Que será la peor crisis vivida nunca, una especie de crack del 29 pero a lo grande y durante más tiempo, aunque al final el papá mercado lo solucionará. La verdad, no me reconforta nada ninguna de las dos situaciones, de manera que habrá que atarse los machos y empezar a pensar en ahorrar todo el combustible posible y para ello, si necesitamos un medio de transporte privado y económico, nada mejor que desplazarse en moto y haciendo una conducción energéticamente eficaz. Quizá ahora que el precio de las motos ha bajado (no se sabe por cuanto tiempo), vía eliminación del impuesto de circulación dado el bajo nivel de emisiones contaminantes de este tipo de vehículo, sea el momento de fi niquitar el coche y pasarnos a las dos ruedas.



Septiembre 22nd, 2008 at 17:23
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