Épica
Hace unas semanas, el bueno de Quim Salvador -en un intolerable arrebato de insolencia tipo “Motín de la Bounty”- argumentaba desde su sección en esta revista, que uno -o sea, yo- estaba más pasado de moda en esto del Mundial que el “Baile de los Pajaritos…”. Y no sólo eso: casi, casi me acusaba veladamente de preferir las peligrosas carreras de los ochenta a las seguras pruebas de ahora… aunque, por desgracia, la muerte de Craig Jones en el Mundial de SuperSport nos recuerda que en este deporte -a veces- se muere. El caso es que Quim -con el que además de discrepar en temas moteros también lo hago en temas futbolísticos; él es un furibundo culé y yo un periquito irreductible- me pone como ejemplo de que las cosas no están tan mal hoy en día el increíble espectáculo brindado por Rossi y Stoner en Laguna Seca. Una carrera trepidante que, estamos todos de acuerdo, ha sido una excepción en el devenir actual de un MotoGP que no brinda desde hace tiempo momentos parecidos. Y es que, en cierto sentido, ese Gran Premio me da la razón: la carrera de Laguna Seca fue muy similar a una de esas carreras de los 90. Con Schwantz y Rainey en vez de con Rossi y Stoner. La diferencia es que entonces estábamos seguros que no iba a tardar mucho en repetirse… y ahora no. Yo no prefiero las carreras de los 80 y principios de los 90 porque fueran más peligrosas…. que lo eran, para qué negarlo. Prefiero esas carreras porque eran más divertidas. Y eran más divertidas y emocionantes porque quienes participaban en ellas eran “cowboys”; pilotos con una mentalidad y carácter de “supervivientes” que no tiene nada que ver con la de los pilotos políticamente correctos de ahora. Gente como Gardner, Lawson Schwantz, Rainey, Sarron, Cadalora, Spencer… hacían de cada carrera un duelo personal de egos, de pelotas e incluso de actitudes. Era como un duelo entre pistoleros. Y había mucha más épica en una remontada de Gardner con el carenado roto, en una frenada al límite de Schwantz o en un exterior de Spencer que la que podrá haber jamás en cualquier carrera de hoy. No se de quien es la culpa. Si de las marcas, si de Dorna, si de los patrocinadores… Probablemente un poco de todos y de nadie en concreto. Simplemente, los tiempos cambian. La corrección política se impone. Ya no gustan los cowboys. Ni el peligro. Ahora los pilotos han de ser modelos de pulcritud. Las motos han de ser más fáciles. Y las carreras, un desfile tecnológico de riesgo controlado. Ha pasado en la F1 y ha pasado, en general, en todo el deporte profesional. Ya no hay Ayrtons Sennas y Alains Prost. Ya no hay McEnroes y Connors. Ni Tysons y Holyfields. Ni Larrys Bird y Magic Johnsons. Ni Roberts y Spencers. En resumen, que va ser que si, que Quim tiene razón y estoy pasado de moda… pero a mi me gustaba más antes. Cuando había duelos de pistoleros.
Estoy sin palabras.
Sumario n. 85