La que se avecina…
Categories: Opinión
Written By: Fermi Fernandez
Siempre me ha hecho gracia la frase que resumía en un solo concepto la voluntad y el sentido del Mayo del 68: Prohibido prohibir. Reconozco que de entrada por lo que conlleva de rebeldía antisistema (que de vez en cuando me da por ahí) y porque siempre me han gustado los axiomas que te meten en un bucle sin salida, del tipo Yo miento siempre. Eso de que la respuesta esté en la misma frase, obligándote a darle vueltas a la cabeza hasta la saciedad sin encontrar respuesta final, me entretiene lo suficiente como para dejar de pensar un rato, que de vez en cuando es necesario y ayuda a la salud mental. Seamos conscientes, las restricciones y prohibiciones son necesarias socialmente para evitar males mayores, aunque no siempre se apliquen con la dureza que corresponde. Si todos tuviéramos el mismo sentido común y un sentido de la responsabilidad al cien por cien, quizás no sería necesario, pero ya sabemos que la naturaleza humana es frágil, y muchas veces nos dejamos llevar por el animal que somos, y el instinto nos domina: estamos ávidos de sensaciones extremas, que nos acerquen al peligro, de la misma manera que nuestros antepasados primates vivían cada día como un regalo de la naturaleza, obligados a vivir y a sobrevivir en condiciones de riesgo constantemente, a merced de predadores, enfermedades, plagas, luchas por el poder o la comida, rivalidad entre especies y tribus, etc… Y por lo que parece, no distamos mucho de los neanderthales, por ejemplo. Al menos, eso es lo que piensan algunos: prohibimos, luego existimos. Pero…¿A dónde nos lleva todo esto? En lo que va de año, -y refiriéndonos al tema que nos ocupa, y a la revista en la que estamos, es decir, a las motos y a todo lo que las rodea-, las prohibiciones están a la orden del día: Prohibido llevar motos de más de 600 cc si no tienes más de dos años de carnet, prohibido llevar un ciclomotor si tienes 14 años, y la prohibición que se avecina: prohibido matricular motos de más de 100 caballos. Que sí, que sí… Que parece que la DGT está estudiando esa peregrina posibilidad. Tomando el testigo de Francia, fuentes de la DGT aseguran que, teniendo en cuenta las últimas estadísticas, se miran con cariño la prohibición de matricular vehículos de dos ruedas con más de 100 caballos, y es que parece ser que el 46% de los motoristas muertos en 2007 iban en vehículos con esa característica. O sea, que de aprobarse esa normativa, olvídense ustedes de comprarse una Yamaha R1, una Honda CBR, una Suzuki GSX o una Kawasaki Ninja, ya que todas superan con creces ese límite. La industria de la moto, que no pasa por uno de sus mejores momentos, recibiría el tiro de gracia necesario para acentuar más todavía si cabe la crisis que está pasando el sector. Una absurdidad, vaya. ¿De verdad creen en los despachos de la DGT que la accidentalidad tiene que ver con la potencia? ¿Pero por qué? ¿Por la velocidad que desarrolla? Porque en este caso se equivocan: una moto con 21 caballitos (un maxiscooter cualquiera) puede ponerse a 140 en un plisplas, y un accidente a 40 por hora puede ser mortal. A este paso, vamos a llevar la moto a pie, de paseo, y con correa… Aunque sólo nos fijamos en las estadísticas cuando nos conviene: la gran mayoría de accidentes mortales tienen lugar en el asfalto… “Ooooooye, ya puestos… ¿ Y por qué no lo prohibimos también? Volvamos a los orígenes y a los carros tirados por mulas, hombreeee!!!” Lo que no vamos a evitar es que haya descerebrados que crean que una autopista o una carretera nacional, o incluso las pequeñas calles de un pueblo, sea su Montmeló particular. Pero en moto o en coche, que eso da lo mismo. En una moto se mata el que la lleva, pero el del coche, la mayoría de veces se lleva a algunos por delante, y eso nadie lo tiene en cuenta… En definitiva, que yo creo que si hubiera un poco de educación vial en todos los niveles y en todo tipo de vehículos, que ayudara a incrementar el sentido común y de responsabilidad de los conductores, ya no sería necesario prohibirlo todo, y podríamos, incluso, prohibir la prohibición… Aunque quizás eso lo pienso por que soy un antisistema (aunque solo un rato) y porque soy un nostálgico del Mayo del 68…

