¡Sete vuelve!

Categories: Opinión
Written By: Quim Salvador

Quién lo iba a decir, cuando Sete Gibernau anunció en diciembre de 2006 entre lágrimas su retirada de la competición, con la clavícula izquierda muy maltrecha y tras un sinfín de sinsabores, que volveríamos a ver al nieto de Don Paco Bultó competiendo de nuevo en el Mundial de MotoGP. En el momento de escribir estas líneas, la vuelta de Gibernau a la competición todavía no es oficial, pero la sensación general entre la gente del paddock es que puede producirse en cualquier momento, después de demostrar en su segundo test con Ducati en Mugello que, a sus 35 años, sigue en plena forma: Sete rodó con las Desmosedici GP8 y GP9 a un ritmo constante de 1’51 bajo, y con gomas de carreras paró el cronómetro en 1.50 medio en su mejor vuelta, un crono mucho más que aceptable (a medio segundo la vuelta rápida en carrera del Gran Premio de Italia 2008, que marcó, también a lomos de una Ducati, Casey Stoner).

Sete se retiró hace un año y medio por decisión propia, y teniendo sobre la mesa ofertas para seguir (Ducati, Kawasaki, Pons, Ilmor). Un adiós, in- justo, inmerecido, tras dos años aciagos que parecían dar la razón a quienes se ensañaron con él (en muchos casos, los mismos que fl ipaban cuando era el único capaz de plantar cara a Valentino Rossi), y no supieron o no quisieron valorar su innegable calidad como piloto. Porque lo de Sete en sus últimas dos temporadas en el Mundial fue mala suerte, mucha, mala suerte, aunque a él considerara una falta de respeto que se le asociara al infortunio, y de hecho lo negó hasta saciedad, intentando siempre ver, o vender, una lectura positiva de todo, o argumentando que su vida era maravillosa. No lo dudo, Sete era, y es, un privilegiado, pero eso no quita que, como deportista, lo que le llegó a pasar en 2005 y 2006 parezca cosa de brujas. Sí, ya se que muchos diréis que los campeones no lo son por casualidad, y que, simplemente, Valentino Rossi era, es, mejor piloto que Sete Gibernau. Vale, que Rossi es el mejor no lo voy a discutir… porque es mejor que Sete, ¡y que todos! Pero no hay que olvidar que Gibernau, estando en un equipo satélite (Gresini), le disputó durante dos años fantásticos el título a Rossi, ganándole nada menos que ocho carreras y brindando a la afi ción los mejores duelos mano a mano que hemos visto en los últimos años en la categoría reina del Mundial. Y no olvidemos que Sete era, en 2003, el segundo piloto de la escuadra de Gresini (la muerte de Kato le dejó como primer y único piloto de la escudería) y, aunque había ganado en Valencia, con lluvia, su primera carrera en 2001, no entraba, no mucho menos en los pronósticos para ganar carreras, ni mucho menos para el campeonato.

El catalán aprovechó la oportunidad, y se erigió en la única alternativa (¿dónde estaba Biaggi?) al dominio absoluto que Valentino Rossi estaba ejerciendo en Moto-GP, para disfrute de todos afi cionados, que disfrutamos de lo lindo con sus duelos con el italiano hasta la última vuelta. Después, como todos sabéis, las cosas se torcieron. 2005 tenía que ser el año de Sete, pero, como todos sabéis, empezó con el recordado y polémico adelantamiento de Rossi en la última curva de Jerez, en la carrera inaugural, con toque incluido. Muchos esperábamos en las siguientes carreras una reacción igual de contundente de Gibernau, que no se produjo. No creo que se le pueda censurar por eso, porque juzgar desde fuera es muy (demasiado) fácil, y pontifi car sin haberme jugado nunca la vida a 300 km/h en un circuito no me parece justo ni adecuado. Después vino la carrera de Estoril, la primera ‘flag to flag’, en que Sete se cayó yendo primero destacado cuando empezó a llover. Luego vino el error de Sachsenring, cuando se fue largo en la última vuelta, y, con el campeonato ya perdido, varis caídas. Con todo, Sete consiguió cinco poles aquella temporada, pero no volvió a ganar. Recuerdo especialmente lo que pasó en Valencia, en la última carrera del año, su último gran premio con Honda. Con Rossi ya campeón, Gibernau fue el mejor en entrenamientos, logrando la pole y marcando con diferencia el mejor ritmo con neumáticos de carrera. Podía (quería) terminar el año con una victoria en casa, que hubiera sido un buen fi nal a una mala temporada. Pero los ingenieros de Honda le cambiaron el motor sin dar explicaciones justo antes de la vuelta de calentamiento… y la moto se rompió en la primera vuelta. ¿Sabotaje? Vaya usted a saber.

En 2006, Sete hacía borrón y cuenta nueva y se iba a Ducati. En el primer GP del año, en Jerez, Sete salía segundo en parrilla tras su compañero Capirossi, habiendo exhibido otra vez el mejor ritmo en entrenamientos. ¿Empezar la nueva etapa con Ducati ganando en casa? No parecía descabellado… pero un fallo electrónico en su Desmosedici le dejó fuera de carrera en la primera vuelta. Otra vez el infortunio. Cinco carreras después, en Mugello, Sete hacía otra vez la pole, nada menos que en casa de Rossi. En carrera, Gibernau estuvo en el grupo delantero, y lideró en varios compases tras varios adelantamientos a Il Dottore en la frenada de final de recta. Por fin veíamos a Sete en la lucha por la victoria hasta que… ¡se le rompió una bota! Increíble, pero cierto. Luego vinieron el accidente de Catalunya, en que se rompió la clavícula, y varias carreras discretas, corriendo todavía lesionado. Entretanto, probó la nueva GP7 de 800cc, rodando más deprisa que su compañero Capirossi en un ‘test’ en Motegi Y su última carrera, hasta ahora, fue Estoril 2006, donde le embistió Casey Stoner… ¡precisamente, el hombre que acabaría sustituyéndole en Ducati, y ganando el Mundial con la moto italiana! Gibernau no pudo correr en Valencia la última carrera del año, porque la embestida de Stoner en Estoril le costó una nueva lesión de clavícula, y Troy Bailyss, campeón de Superbikes, ganó el GP… con la moto de Sete. A él no le gusta oír hablar de mala suerte, pero a mi no se me ocurre otra forma de describir sus dos últimas temporadas en el Mundial.

El caso es que, después un año y medio alejado de la competición, y de la ruptura con Esther Cañadas, Sete ha decido, a los 35 años, que quiere volver a correr, y en el paddock son muchos los que le han abierto sus puertas de par en par. ¿Por qué será? Pues porque en el Mundial de MotoGP todos saben que Gibernau es rápido, muy rápido, y que, gracias a su experiencia y a haber vivido la moto desde que nació, es un experto en desarrollar y poner a punto una moto de carreras, algo que fábricas y equipos valoran como el oro. Sete es mejor piloto que la mayoría de los integrantes de la actual parrilla de MotoGP, y, aunque esperar que gane carreras y plante cara a los ases de la categoría (Pedrosa, Rossi, Stoner, Lorenzo) sería probablemente demasiado, estoy seguro que de no desentonará. Bienvenido de nuevo, Sete.

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4 Responses a “¡Sete vuelve!”

  1. Morgan Dice:

    ¿Afirmamos o es un supuesto viendo la progresión de Melandri en Ducati y lo que se oye en el Paddock?

    Hasta que no sea oficial… Yo no me fiaría mucho.

  2. sergio Dice:

    sete va a ganar el proximo mundial

  3. sergio Dice:

    por que es
    la puta caña

  4. SIEMPRE 15ete Dice:

    pq para mí… es el mejor!!! tanto dentro, como fuera de los circuitos

    SETE!!! GRACIAS x todo!!! nos vemos en tu mundo: las motos

    TE KEREMOS!!!

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