Soy un imbecil

El profesor de sociología de la Universidad de Barcelona Josep María Aragall ha parido una frase tan genial como ésta: “Sigue sin haber una sensación de que la carretera es un espacio para compartir; la gente cree que va sola. El resto son el imbécil que va delante o el imbécil que va detrás. Hay que enseñar a la gente que tú, el que vas en medio, también eres imbécil”. Parece, por lo tanto, que reconocer que uno es un imbécil demuestra que no lo es, o que lo es poco. No es nuevo; lo inventó Sócrates en el siglo V antes de Cristo. Ya sabéis: “sólo sé que no sé nada”. Pero, ¿cuántos de nosotros reconocemos que conducimos mal? Yo, ni me lo había planteado. Conducen mal todos los otros, desde luego.
Un estudio de Attitudes, o sea, de Audi, afirma que un noventa por ciento de los conductores españoles cree tener una buena conducta al volante, frente al setenta y cinco por ciento que realmente la practica. El ocho por ciento reconoce que no se comporta de manera cívica al volante, frente al veinticinco por ciento real. Aunque por desgracia no se refiere explícitamente a la moto, Attitudes afirma que el perfil del mal conductor es el de un hombre de 18 a 35 años; sin estudios; conductor de vehículos de carga; que ha sufrido algún accidente de tráfico y ha cosechado múltiples multas, especialmente por aparcamiento indebido, durante los tres últimos años; y que vive en La Rioja, la Comunidad Valenciana o Madrid.
El perfil del buen conductor es el de una mujer de 36 a 65 años, con estudios básicos, conductora de berlina o monovolumen, que no ha sufrido ningún accidente de tráfico ni ha recibido ninguna multa por aparcamiento indebido en los últimos años y que vive en Aragón, Navarra, Cantabria, Asturias o Euskadi. Esto nos lleva a la eterna pregunta de quién conduce mejor, si ellos o ellas. Las aseguradoras lo tienen claro: ellas, porque sufren menos accidentes. Por eso les cobran menos. A mí me parece, aunque sea políticamente incorrecto decirlo, que ellas son menos hábiles, pero más seguras porque no hacen salvajadas ni compiten, como nosotros.
¿Has visto a alguna chica picarse? La mayor infracción que los conductores varones asumen es la de beber y conducir al menos una vez por semana. Lo reconoce un 42 por ciento de los hombres frente a un 1 por ciento de las conductoras, según la 1 Dirección General de Tráfico. Las medidas preventivas que mejor suelen funcionar son las coercitivas, como el carné por puntos y los radares. Me desespera que la gente no evite beber para no jugarse el pellejo sino para no caer en un control. O que se ponga el casco sólo por miedo a la policía municipal, aunque esto ocurre mucho menos frecuentemente. Deberíamos tener en cuenta que conducir es lo más crucial que hacemos en nuestra vida.
Los accidentes son el principal problema de España. Es políticamente incorrecto decirlo, pero ETA ha asesinado a unas ochocientas personas en cuatro décadas, y la carretera mata a más de tres mil ¡cada año! Si se cae un avión y mueren ochenta personas, es la noticia de la temporada. Pero ¿qué pasa con esos tres mil cadáveres? Que, como gotean poco a poco, son olvidados enseguida. El ministro del Interior presume de que en un fin de semana han muerto veinticinco personas cuando el año anterior habían sido treinta y siete.
Pero, ¿qué pasa con esas veinticinco familias destrozadas para siempre? ¿Y con los heridos graves que quedan en silla de ruedas, que casi nunca citamos los medios? En cuanto a los motoristas, somos culpables. Además, siempre que sufrimos un accidente el noticiario dice que conducíamos una moto “de gran cilindrada”. Motos como las Harley, de, como se sabe, gran potencia e impresionantes prestaciones.

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Una Respuesta a “Soy un imbecil”

  1. jua jua jua dice:

    estoi de acuerdo con el titulo tio

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